Estructura pensada para buscar
Las páginas se deciden a partir de lo que tu cliente escribe en Google, no del organigrama de tu empresa. Una intención por página, enlazadas entre sí con criterio.
Diseño
Impulsa tu marca con un sitio web de arquitectura optimizada para SEO, atractivo, funcional y que refleje la esencia de tu negocio. Desde el diseño hasta la implementación, me encargo de crear una experiencia de usuario que cautive a tus visitantes y convierta leads en clientes. Y, sobre todo, una web que después puedas mantener tú.

Qué hace distinta a esta web
Una web es la única pieza del marketing digital que es tuya del todo: ninguna red social te garantiza que mañana sigas viendo a tu público. Vale la pena hacerla bien.
Las páginas se deciden a partir de lo que tu cliente escribe en Google, no del organigrama de tu empresa. Una intención por página, enlazadas entre sí con criterio.
El listón no es tu portátil con fibra: es un teléfono de hace tres años con cobertura regular. Imágenes ligeras, poco código y nada que cargue sin hacer falta.
Cada página sabe qué quiere que hagas después. Un solo camino principal, visible sin tener que buscarlo, y los datos de contacto siempre a mano.
Aviso legal, política de privacidad y de cookies, y el consentimiento pedido antes de cargar nada que rastree. No es un extra, es lo que evita un susto.
Contraste suficiente, textos alternativos en las imágenes, navegación con teclado y encabezados en orden. Ayuda a las personas y también a los buscadores.
Te entrego la web con las pautas para cambiar textos, añadir páginas y subir imágenes. Depender del que la hizo es un coste oculto.
Un proyecto de web que empieza eligiendo tipografías acaba rehaciéndose. El orden que funciona es al revés: qué páginas hacen falta, qué responde cada una, qué tiene que ver alguien que llega sin conocerte y qué queremos que haga a continuación.
Ese mapa es también la arquitectura SEO: si las páginas se deciden por lo que la gente busca, el posicionamiento no es un añadido posterior, sino una consecuencia de cómo está construida la casa.
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La plantilla genérica se nota, y se nota justo en el momento en que alguien está decidiendo si fiarse de ti. Trabajo el sistema visual desde lo que ya eres: tus colores, tus fotos, tu forma de hablar.
Después se implementa página a página, se revisa en móvil, se comprueban velocidad y accesibilidad, y se publica. Lo último que hacemos es enseñarte a moverlo.
Hablemos de tu web
El proyecto
Un proyecto de web tiene principio y final. Estas son las cinco fases y lo que se aprueba en cada una.
Qué vendes, a quién y qué tiene que conseguir la web. Aquí se decide el alcance: cuántas páginas y qué funcionalidades.
El mapa de páginas y los textos, escritos a partir de las búsquedas reales de tu cliente. Se aprueba antes de diseñar nada.
El sistema visual y las pantallas clave. Se revisan en escritorio y en móvil, y no se pasa a la siguiente fase hasta que lo apruebas.
Se construye el sitio, se optimizan las imágenes, se configuran las páginas legales, la analítica y el aviso de cookies.
Pruebas de velocidad, accesibilidad y enlaces, publicación, y una sesión para que sepas editarla tú.
Dudas
El plazo lo marcan casi siempre los contenidos, no el diseño: con los textos y las fotos listos se avanza mucho más rápido que si hay que escribirlo todo desde cero. La fecha concreta va en la propuesta, con el alcance al lado.
Sí, y es parte del encargo: al entregarla hacemos una sesión de traspaso y te quedas con las pautas escritas para cambiar textos, añadir páginas y subir imágenes.
Los textos se trabajan conmigo a partir de las palabras clave y de lo que me cuentes; es la parte donde más se nota el marketing. Para las fotos, lo ideal es material propio: si no lo hay, usamos fotografía de banco con licencia y se documenta cuál es cuál.
Se contratan a tu nombre, siempre. Te acompaño en la elección y en la configuración, pero el dominio y el hosting tienen que ser tuyos: es lo que te permite cambiar de proveedor sin pedir permiso a nadie.
Sí, y muchas veces es la opción sensata. La auditoría dice si conviene rehacerla o mejorarla; rehacer una web que funciona suele costar posiciones que llevaba años ganando.
Se protege redirigiendo cada dirección antigua a la nueva que le corresponde. Es un trabajo tedioso y es exactamente lo que evita que un rediseño se lleve por delante el tráfico que ya tenías.
Empezamos por mirarla con calma y decidir si conviene mejorarla o rehacerla.